El
porqué del conflicto
Surgen
con el tiempo las desavenencias y se inicia el conflicto.
¿
Dónde se ubican los malentendidos ? En alguno de los pilares de la pareja ya
descriptos, los mismos pilares que en el inicio de la relación mostraron
coincidencias que nos llevaron a enamorarnos.
¿
Cómo se pasa del enamoramiento y el consiguiente estado de felicidad a la
decepción y al desasosiego?
En
este complejo e infortunado proceso concurren múltiples factores, intentaré
enunciar algunos de ellos.
·
Nuestra individual dote neurótica, no tenida en cuenta o no manifestada en el
inicio de la relación pero evidente con el correr del tiempo. Ciertamente no
somos ángeles ni pasamos a serlo por la dichosa circunstancia de enamorarnos.
·
El hecho de que la pareja como institución está conformada por individuos
provenientes de una mega-institución familiar y socio-cultural que en la
actualidad muestra preocupantes indicios de enfermedad y deterioro, y sin
caer en generalizaciones, no veo por qué, quien de allí provenga resulte
beatificado por haber iniciado una relación amorosa.
·
La visión poco objetiva que del otro y de la realidad del vínculo tenemos
mientras dura el período de idealización.
·
El hecho inevitable de que la idealización, tarde o temprano llega a su fin.
·
El empobrecimiento que puede generar lo cotidiano, con su carga de hábitos y
costumbres y su cuota de aburrimiento.
·
La desatención o la pérdida de la creatividad y el apasionamiento.
·
El ubicar esa creatividad y ese apasionamiento fuera de la pareja.
·
La infidelidad, que aunque no concretada, existe toda vez que continuamos
enamorados de lo ideal, viendo en quien está a nuestro lado sólo sus
deficiencias.
·
La persistencia de regresivas fantasías de libertad y conquistas amorosas.
·
El crecimiento desparejo o en distinto sentido que en lo individual se da con el
correr del tiempo.
·
El no haber concretado, también en lo individual, el necesario crecimiento
antes de conformar la pareja.
·
La injustificada desconfianza y el excesivo control característicos del amor
posesivo.
·
Los distintos proyectos con respecto al futuro que cada uno tenga, y el temor de
que esas expectativas no se concreten.
·
La reticencia a darse y disfrutar el presente por el temor a futuras
frustraciones.
·
El afán por someter al otro a nuestra personal manera de ver la vida..
·
El someterse.
·
El sometimiento de ambos a los condicionamientos y exigencias de sus grupos
familiares.
·
El miedo a actualizar cómo nos sentimos dentro de la relación.
·
El miedo a hablar, a decir, a ser uno mismo y ser aceptado, al fracaso muchas
veces ya instalado, al conflicto, al qué dirán.
·
El miedo, el miedo, el miedo...
Si estaba Ud. Por iniciar una relación de pareja y al leer esta página ha
quedado un tanto perplejo, no se amilane, ponga lo mejor de sí en
el intento, encomiéndese a Dios y siga adelante.