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La elaboración de un duelo requiere de nuestro
esfuerzo personal
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Que no se puede delegar en paternalismos ni en los
grupos en que participemos.
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Las pérdidas significativas nos vuelven distintos.
Algo ha concluido y algo comienza.
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Podemos elegir con libertad el sentido de nuestro
cambio.
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Recordando y viviendo éticamente.
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Trascendiendo espiritualmente y superando el
egocentrismo.
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Rehaciendo el vínculo con el hijo dentro nuestro, ya
que la muerte no es ausencia, es una presencia distinta.
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El crecimiento está ligado a la capacidad de superar
de manera constructiva las pérdidas.
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El desapego no es olvido ni es desamor, es la
posibilidad de crear un espacio entre el dolor por la pérdida y el seguir
llevando adelante el propio proyecto de vida.
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La superación del duelo se manifiesta por 1) la
capacidad de recordar sin caer en el sufrimiento y la queja permanente, y 2) el
poder abrirse a nuevas relaciones y aceptar el desafío al que la vida nos
enfrenta.