Los
años cuentan
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El interés por una seguridad económica o por la búsqueda de una figura
parental, pueden ser objetivos presentes en quienes deciden formar su pareja con
alguien ostensiblemente mayor. Es posible que no se trate de una premeditada
estrategia, sino que el alcanzar estos logros puede formar parte del
enamoramiento.
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Tanto en el hombre como en la mujer añosa, buscar y mostrar una pareja
ostensiblemente más joven, si bien el amor puede estar presente, también puede
sospecharse que esta búsqueda esté relacionada con el lucimiento personal que
significa exhibir como trofeo a alguien codiciado por los demás. (suelen ser
tapas de revistas), si en cambio el intento fuera recuperar la propia juventud,
observándose en el espejo de la auténtica juventud de su pareja, la decepción
y el fracaso son las frecuentes y esperables consecuencias.
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En los casos en que la relación se basa en conveniencias y afanes narcisísticos,
es decir donde el verdadero amor no interviene, no suele haber un conflicto de
pareja en sí mismo, y casi nunca,
al menos en mi experiencia, estas relaciones han sido motivo de consulta.
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No creo que se pueda afirmar que la excesiva diferencia de edad, sea un
obstáculo definitivo en el camino hacia la felicidad, o que se deba sospechar
que el amor está excluido en estas parejas Lo que sí creo, es que en estos
casos, las razones de la atracción mutua difieren. La característica atracción
física y la importancia de la sexualidad, quizá sea remplazada, en el más
joven, por la admiración hacia la capacidad intelectual y el prestigio del
mayor, y en éste, más allá de la atracción, existe el interés por la búsqueda
de una pareja que acompañe sus ideas, que sea la interlocutora y la discípula
necesaria. ( El caso del profesor y la alumna ).
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La contrapartida radica en el hecho de que en función de la brecha
generacional, suelen diferir los gustos, ( música, lecturas, espectáculos,
deportes y otras preferencias ), como así también las amistades
individuales, que habitualmente son contemporáneas a cada uno de ellos
También existe una diferencia en cuanto al, digamos, resto físico, ya que ello limita la posibilidad de compartir algunas actividades, que pueden distanciar a la pareja si no son compensadas con otras que sí puedan compartirse.