No
sabía
no
sabía si alguna vez llegaría a enamorarme.
No
sabía con quien compartiría mis días, mi cama y mis afanes.
No
sabía si desearía tener hijos, y en tal caso...
No
sabía si llegaría a tenerlos.
No
sabía cuánto y cómo se quiere a un hijo.
No
sabía que por ellos uno está dispuesto a postergarse indefinidamente.
No
sabía que a uno de mis hijos lo aguardaba un destino trágico,
que
acabaría con sus sueños, sus ganas de crecer y de vivir.
cambia
la escenografía y aparecen nuevos personajes, o los mismos pero más viejos.
No
sabía que el destino es quien decide y hace las preguntas.
No
sabía que sólo nos cabe, como podamos, dar
respuestas.
No
sabía que a partir de la aciaga muerte, comienza el camino de un duelo sin
final.
Después
llegaste y no supe no quererte.
Hoy...
hoy no sé olvidarte.
Olivos,
Junio de 2004